Soldados de fortuna

Soldados de fortuna.

Editorial:
EDAF
Año de edición:
Materia
Historia militar
ISBN:
978-84-414-4049-4
Páginas:
496
Colección:
CRONICAS DE LA HISTORIA
25,00 €
incluido
Disponible para envío
Añadir a la cesta

A lo largo de la historia ha habido dos grandes tendencias a la hora de

conseguir las tropas para entrar en guerra: utilizar ciudadanos, como,

en general, fue el caso del Imperio romano y la mayoría de los países

después de la Revolución Francesa, o recurrir a mercenarios, como

hicieron Aníbal y las ciudades italianas del Renacimiento. La aparición de

los modernos mercenarios se produjo al fi nal de la Segunda Guerra

Mundial, con la desmovilización de los ejércitos de masas. Millones de

antiguos soldados intentaron retomar su vida civil. Muchos de los que no

lo consiguieron, o ya no les gustaba, buscaron empleo en la vida militar:

bien como voluntarios a sueldo, bien como modernos soldados de

fortuna, que se ofrecían para emplear sus conocimientos técnicos ?

como los aviadores y marinos? en tareas de asesoramiento o para

desempeñar funciones puramente militares.

Fue la época en que surgieron muchos de los mercenarios franceses,

británicos y belgas que actuaron durante el proceso de descolonización de

las décadas de los sesenta y setenta. Las antiguas potencias coloniales, para

salvaguardar sus intereses comerciales, particularmente en África, se

sirvieron de ellos para luchar contra los movimientos de liberación nacional.

Después, continuaron con acciones esporádicas en algunos confl ictos

armados hasta que, en 1989, con el fi n de la Guerra Fría, fueron desplazados

por el fenómeno de las empresas de seguridad. En la actualidad, al

mercenario clásico lo han sustituido compañías militares privadas tipo

Blackwater. Frente a la discreción con que se actuaba a mediados del siglo

XX, muchas de ellas disponen de portales en Internet y de servicios de

relaciones públicas destinados a la prensa y a futuros clientes. El soldado de

fortuna ha pasado a ser algo así como un subcontratado, sin la aureola

existencialista, aventurera y legendaria de aquellos viejos guerreros a

sueldo que luchaban en parajes exóticos.